Yemen

República de Yemen — Asia Occidental

Geografía y territorio

Yemen ocupa el extremo suroeste de la península arábiga, con una superficie de 527.968 km². Su geografía es notablemente diversa para un país arábigo: desde la llanura costera de Tihama a lo largo del Mar Rojo, cálida y húmeda, se asciende abruptamente a las tierras altas centrales, una meseta montañosa que alcanza los 3.666 metros en el Jabal an-Nabi Shuayb, el punto más alto de toda la península arábiga. Hacia el este, el terreno desciende hacia el desierto del Rub al-Jali.

La costa yemení se extiende a lo largo de más de 2.000 kilómetros, bañada por el Mar Rojo al oeste y el golfo de Adén y el mar Arábigo al sur. El estrecho de Bab el-Mandeb, uno de los pasos marítimos más estratégicos del mundo por el que transita gran parte del comercio mundial de petróleo, separa Yemen de Yibuti en África. La isla de Socotra, situada en el Océano Índico frente al Cuerno de África, es un tesoro de biodiversidad con especies vegetales únicas que no existen en ningún otro lugar del planeta.

El clima yemení varía según la altitud y la proximidad al mar. La costa de Tihama es caliente y húmeda con temperaturas que superan los 40 grados centígrados, mientras que las tierras altas disfrutan de un clima templado con lluvias monzónicas que alimentan una agricultura de terrazas milenaria. Las temperaturas en las montañas pueden descender considerablemente en invierno. La zona oriental es árida y desértica, con escasas precipitaciones.

Historia

Yemen es conocido desde la antigüedad como la “Arabia Felix” (Arabia Feliz), por su relativa fertilidad en contraste con los desiertos circundantes. Fue la cuna de poderosas civilizaciones como los reinos de Saba, Qatabán, Hadramaut y Himyar, que prosperaron gracias al control del comercio de incienso y mirra, productos más valiosos que el oro en el mundo antiguo. La legendaria Reina de Saba, mencionada en la Biblia y el Corán, habría gobernado desde estas tierras.

La presa de Marib, construida por los sabeos en el siglo VIII a.C., fue una de las maravillas de la ingeniería antigua y permitió la irrigación de vastas extensiones de tierra en pleno desierto. Su rotura en el siglo VI d.C. provocó una migración masiva de tribus árabes hacia el norte, un evento que resuena en la memoria colectiva árabe. Yemen abrazó el islam en vida del profeta Mahoma y ha sido desde entonces un centro de conocimiento islámico y tradición religiosa.

La historia moderna de Yemen está marcada por la división: el norte fue un reino independiente y luego una república tras la revolución de 1962, mientras que el sur fue colonia británica y luego la única república socialista del mundo árabe. La unificación en 1990 fue seguida por una breve guerra civil en 1994 y, desde 2014, por un conflicto devastador que ha causado una de las peores crisis humanitarias del mundo, con millones de personas al borde de la hambruna.

Cultura y sociedad

La cultura yemení es una de las más antiguas y auténticas del mundo árabe, menos influenciada por la modernización que ha transformado a otros países de la península. La sociedad está estructurada en torno a tribus y clanes que mantienen tradiciones ancestrales de honor, mediación y justicia consuetudinaria. La jambiya, daga curva que los hombres portan en el cinturón, es un símbolo de identidad masculina y estatus social cuyo diseño y materiales reflejan el rango del portador.

La arquitectura yemení es única en el mundo. Las casas torre de Saná, de varios pisos, con ventanas de alabastro que filtran la luz y fachadas decoradas con motivos geométricos de yeso blanco, conforman un paisaje urbano declarado Patrimonio de la Humanidad. Shibam, en el Hadramaut, es conocida como “el Manhattan del desierto” por sus rascacielos de adobe de hasta ocho pisos, construidos hace siglos. La arquitectura de Zabid y las aldeas de montaña del norte son igualmente extraordinarias.

La poesía y la música ocupan un lugar central en la vida social yemení. Los cantos de trabajo, las canciones de boda y la poesía tribal se transmiten oralmente de generación en generación. La sesión de qat, donde amigos y familiares se reúnen por las tardes para masticar hojas de esta planta estimulante mientras conversan, es la institución social más importante de Yemen, equivalente al café o el pub en otras culturas. La danza bara, ejecutada con jambiyas al ritmo de tambores, es la expresión folclórica más emblemática.

Economía

La economía yemení, ya la más pobre de la península arábiga antes del conflicto, ha sido devastada por la guerra. La producción de petróleo, que era la principal fuente de ingresos del estado, se ha reducido drásticamente. La agricultura emplea a la mayoría de la población y se practica principalmente en las terrazas de montaña del oeste, con cultivos de café, qat, cereales, frutas y vegetales. Yemen es el lugar de origen del café, y el término “moca” proviene del puerto yemení de Al-Mokha.

La pesca es un recurso importante en las extensas costas del país, con capturas de atún, gambas y langosta. La apicultura yemení produce una de las mieles más caras y apreciadas del mundo, la miel de Sidr del Hadramaut, que puede alcanzar precios de cientos de dólares por kilogramo. El comercio tradicional y las remesas de los yemeníes en el extranjero, especialmente en Arabia Saudita, complementan una economía de subsistencia para la mayoría.

La crisis humanitaria derivada del conflicto ha colapsado los servicios básicos y la infraestructura económica. Millones de yemeníes dependen de la ayuda humanitaria para sobrevivir, y la moneda ha perdido la mayor parte de su valor. La reconstrucción requerirá inversiones masivas y estabilidad política. El potencial del país reside en su posición estratégica junto al estrecho de Bab el-Mandeb, sus recursos pesqueros, su café de calidad y el turismo que podría desarrollarse en torno a su patrimonio arquitectónico y natural único.

Gastronomía

La gastronomía yemení es rústica, sustanciosa y profundamente ligada a las tradiciones tribales. El saltah, considerado el plato nacional, es un guiso espeso de carne y verduras coronado con hulba, una espuma de fenogreco batido que le confiere un sabor único e inconfundible. Se sirve en un cuenco de piedra caliente y se come con pan, reuniendo a la familia alrededor de un recipiente compartido.

El pan ocupa un lugar central en la cocina yemení, con variedades como el maluj, pan plano cocido en un horno de arcilla, y el kudam, pan integral grueso. El aseed, una masa de harina cocida servida con caldo de carne o miel y mantequilla clarificada, es un plato reconfortante de las tierras altas. El haneeth, cordero asado lentamente en un horno subterráneo, es la preparación festiva por excelencia que se sirve en bodas y celebraciones.

El café yemení es legendario: el café de Mokha, con sus notas de chocolate, fue el primer café comercializado en el mundo y el más preciado durante siglos. Sin embargo, el qat ha desplazado al café en el consumo diario de los yemeníes. El té negro con especias y leche, el zumo de mango y el sahlab, una bebida caliente de orquídea, completan las opciones. Los dulces incluyen el bint al-sahn, masa hojaladrada bañada en miel y mantequilla que se sirve tradicionalmente al final de las comidas festivas.

Turismo y lugares de interés

Yemen posee un patrimonio arquitectónico y natural excepcional, aunque el conflicto ha hecho el turismo prácticamente imposible en los últimos años. La Ciudad Vieja de Saná, con sus más de 6.000 casas torre de varios siglos de antigüedad decoradas con motivos geométricos, es uno de los conjuntos urbanos históricos más impresionantes del mundo y Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. La Gran Mezquita de Saná, una de las más antiguas del islam, fue supuestamente ordenada por el propio profeta Mahoma.

Shibam, en el Valle del Hadramaut, es un prodigio arquitectónico: una ciudad amurallada de rascacielos de adobe del siglo XVI que se alzan hasta ocho pisos, razón por la cual es llamada “el Manhattan del desierto”. La ciudad histórica de Zabid, cuna de la matemática del álgebra, y la ciudad de Adén, con su puerto natural en el cráter de un volcán extinto, son otros destinos patrimoniales de primer orden.

La isla de Socotra, declarada Patrimonio Natural de la Humanidad, es uno de los lugares con mayor biodiversidad única del planeta. El árbol de sangre de drago, con su forma de paraguas invertido, y el árbol de pepino de Socotra son especies que no existen en ningún otro lugar de la Tierra. La isla ha sido descrita como “el lugar más alienígena de la Tierra” por sus paisajes surrealistas. La esperanza de los yemeníes es que la paz permita algún día compartir estos tesoros con el mundo.

Curiosidades sobre Yemen

  • Yemen es considerado la cuna del café: fue aquí donde se empezó a tostar y preparar la bebida, y el puerto de Al-Mokha dio nombre al café moca
  • La miel de Sidr del Hadramaut yemení es una de las más caras del mundo, alcanzando precios de hasta 200 dólares por kilogramo
  • Shibam es conocida como “el Manhattan del desierto” por sus rascacielos de adobe de hasta ocho pisos construidos hace más de 500 años
  • La isla de Socotra alberga más de 700 especies de flora y fauna que no existen en ningún otro lugar del planeta
  • La Reina de Saba, figura legendaria mencionada en la Biblia, el Corán y la Torá, habría gobernado desde el actual Yemen hace más de 3.000 años