Baréin
Reino de Baréin — Asia Occidental
Geografía y territorio
Baréin es el país más pequeño de Oriente Medio y el único estado insular del mundo árabe. Este archipiélago está compuesto por 33 islas situadas en el golfo Pérsico, entre la costa oriental de Arabia Saudita y la península de Catar, con una superficie total de apenas 765 km². De las 33 islas, solo cinco están habitadas, siendo la isla de Baréin la mayor con diferencia, albergando la capital Manama y la mayor parte de la población.
El relieve del archipiélago es predominantemente llano y bajo, con la máxima elevación en el Jabal ad Dukhan (“Montaña del Humo”) a solo 134 metros de altura en el centro de la isla principal. Las costas alternan playas de arena con zonas de manglar y arrecifes de coral, estos últimos entre los más diversos del golfo Pérsico. La tierra ha sido artificialmente ampliada mediante obras de relleno que han aumentado significativamente la superficie del país en las últimas décadas.
El puente Rey Fahd, de 25 kilómetros de longitud, conecta Baréin con Arabia Saudita desde 1986, constituyendo una arteria vital para el comercio y el tránsito de personas. El clima es desértico y caluroso, con veranos extremos donde las temperaturas superan los 40 grados centígrados con una humedad aplastante, e inviernos suaves y agradables. Las precipitaciones son escasas, con promedios anuales de unos 70 milímetros, aunque las fuentes de agua subterránea han sido históricamente abundantes, dando origen al nombre Baréin, que significa “dos mares” en referencia al agua salada del mar y al agua dulce subterránea.
Historia
Baréin ocupa un lugar destacado en la historia de la civilización. El archipiélago fue el centro de la antigua civilización de Dilmun, que floreció entre el tercer y segundo milenio antes de Cristo como punto de enlace comercial entre Mesopotamia y el valle del Indo. Los textos sumerios mencionan Dilmun como una tierra paradisíaca, y algunos estudiosos la identifican con el jardín del Edén bíblico. Los túmulos funerarios de la era Dilmun, que cubren vastas extensiones de la isla, constituyen uno de los mayores cementerios prehistóricos del mundo.
A lo largo de los siglos, Baréin fue gobernado por asirios, babilonios, persas, portugueses (que construyeron la Fortaleza de Qal’at al-Bahrain en el siglo XVI) y otomanos. La dinastía Al Khalifa estableció su dominio en 1783, y el país fue protectorado británico desde 1861 hasta su independencia en 1971. El descubrimiento de petróleo en 1932 hizo de Baréin el primer país del golfo Pérsico en explotar este recurso, inaugurando la era del oro negro en la región.
Al ser el primer estado del Golfo en descubrir petróleo, Baréin fue también el primero en enfrentar su agotamiento, lo que le obligó a diversificar su economía antes que sus vecinos. Esta necesidad temprana convirtió al país en pionero de los servicios financieros y el comercio en la región. La historia reciente ha estado marcada por tensiones sectarias entre la mayoría chií y la monarquía suní, con protestas significativas durante la Primavera Árabe de 2011.
Cultura y sociedad
La cultura bareiní es una de las más abiertas y diversas del Golfo, reflejo de su historia como centro comercial y encrucijada de civilizaciones. La sociedad es multiétnica, con comunidades árabes, persas, indias y de otras procedencias que conviven desde hace generaciones. La herencia perlera impregna la cultura local: la búsqueda de perlas fue durante siglos la actividad definitoria de la identidad bareiní, con canciones, rituales y tradiciones que se preservan en museos y festivales.
La música bareiní es particularmente rica, con tradiciones como el fijiri, cantos de los buceadores de perlas que acompañaban las duras jornadas en el mar, declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. La danza ardah, las artes textiles y la alfarería completan un patrimonio artístico que se promueve activamente. Baréin fue pionero en la educación moderna en el Golfo, abriendo la primera escuela pública de la región en 1919, y su sociedad es considerada una de las más educadas y cosmopolitas del mundo árabe.
La convivencia religiosa es un rasgo notable de Baréin: mezquitas suníes y chiíes, templos hindúes, iglesias cristianas y una sinagoga coexisten en el archipiélago. El país alberga la comunidad judía más antigua del Golfo, con una embajadora judía que ha representado a Baréin ante Estados Unidos. La vida social es más liberal que en otros estados del Golfo, con una escena gastronómica, artística y de entretenimiento relativamente abierta que atrae visitantes de toda la región, especialmente de Arabia Saudita a través del puente Rey Fahd.
Economía
Baréin fue el primer país del Golfo en desarrollar un sector financiero sofisticado, convirtiéndose en el centro bancario regional antes del auge de Dubái y Doha. Hoy alberga más de 400 instituciones financieras y es un hub de banca islámica de referencia mundial. Los servicios financieros, junto con el turismo, la industria manufacturera y el comercio, constituyen los pilares de una economía que ha logrado reducir su dependencia del petróleo más que cualquier otro país del Golfo.
Aunque las reservas petroleras de Baréin son modestas comparadas con las de sus vecinos, el país posee la refinería más antigua de la región, que procesa tanto crudo propio como saudita. La industria del aluminio, con la fundición ALBA como una de las mayores del mundo, es un sector estratégico. El país ha desarrollado también una industria turística basada en la Fórmula 1, cuyo Gran Premio se celebra en el Circuito Internacional de Baréin desde 2004, el deporte, la cultura y el entretenimiento.
La Visión Económica 2030 de Baréin busca consolidar al país como centro financiero global, desarrollar el turismo cultural y de negocios, y atraer inversión en tecnología y manufactura avanzada. El dinar bareiní es una de las monedas más valiosas del mundo, vinculada al dólar estadounidense. El desarrollo de las islas Durrat Al Bahrain y Bahrain Bay como destinos de lujo, junto con proyectos de infraestructura como el puente previsto con Catar, apuntan a un futuro de conectividad y crecimiento.
Gastronomía
La gastronomía bareiní refleja siglos de influencias cruzadas entre tradiciones árabes, persas e indias, creando una cocina singular en el Golfo. El machboos bareiní, arroz especiado con cordero, pollo o pescado y una mezcla de especias que incluye bezar, limón seco y loomi (lima negra seca), es el plato insignia. El quozi, cordero asado relleno de arroz con especias, huevos y cebollas, se sirve en las grandes celebraciones familiares.
Los mariscos son fundamentales en la dieta insular: el hamour, las gambas, el safi y el channad (atún) se preparan a la brasa, fritos o en curries de influencia india. El muhammar, arroz dulce con azúcar y canela, servido junto a pescado, es una combinación única de la cocina bareiní. El balaleet, fideos dulces con tortilla, y el harees, papilla de trigo con carne, son desayunos tradicionales que perduran en los hogares.
Los dulces bareiníes son delicados y aromáticos: el halwa showaiter, una especialidad de la familia Showaiter transmitida durante generaciones, es una mezcla translúcida de azafrán, nueces y rosewater. Los lugaimat bañados en jarabe de dátiles, los samboosa (empanadillas rellenas) y los dulces de tahini completan la oferta repostera. El chai karak, té con leche y cardamomo de influencia india, es la bebida diaria por excelencia, mientras que el café árabe con cardamomo se reserva para ocasiones ceremoniales.
Turismo y lugares de interés
Baréin ofrece una mezcla fascinante de historia milenaria y modernidad cosmopolita. El Fuerte de Baréin (Qal’at al-Bahrain), declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es un tell arqueológico que revela capas de ocupación desde Dilmun hasta la época portuguesa, con vistas panorámicas sobre el mar. Los túmulos funerarios de Dilmun, también Patrimonio de la Humanidad, constituyen uno de los mayores cementerios prehistóricos del mundo con miles de montículos que salpican el paisaje.
El Museo Nacional de Baréin ofrece un recorrido completo por la historia del país, desde Dilmun hasta la modernidad, con salas dedicadas a la tradición perlera y la vida marina del Golfo. Beit Al Quran alberga una de las colecciones más importantes del mundo de manuscritos coránicos y arte islámico. El zoco de Manama, laberíntico y vibrante, ofrece oro, especias, telas y artesanías en un ambiente auténtico. La zona de Muharraq, antigua capital, conserva casas de comerciantes de perlas restauradas y la Ruta de las Perlas declarada Patrimonio de la Humanidad.
El Circuito Internacional de Baréin, sede del Gran Premio de Fórmula 1, atrae a miles de aficionados al automovilismo cada año. El Árbol de la Vida, un algarrobo solitario que sobrevive en pleno desierto sin fuente de agua aparente desde hace más de 400 años, es una atracción curiosa y fotografiada. Las playas del sur de la isla, los manglares de Tubli Bay para avistamiento de aves y los restaurantes y cafés frente al mar del paseo de Adliya completan una oferta turística compacta pero variada.
Curiosidades sobre Baréin
- Baréin fue el primer país del golfo Pérsico en descubrir petróleo, en 1932, inaugurando la era del oro negro en la región
- El nombre “Baréin” significa “dos mares” en árabe, en referencia a las fuentes de agua dulce que brotan bajo el agua salada del Golfo, un fenómeno que asombró a los antiguos
- El Árbol de la Vida es un algarrobo solitario que ha sobrevivido más de 400 años en pleno desierto sin ninguna fuente de agua visible, lo que ha generado teorías sobre raíces que alcanzan fuentes subterráneas profundas
- Baréin alberga uno de los mayores cementerios prehistóricos del mundo, con más de 170.000 túmulos funerarios de la era Dilmun repartidos por la isla
- El circuito de Fórmula 1 de Baréin fue el primero construido en Oriente Medio y ha acogido la primera carrera nocturna de F1 de la historia